jueves, 21 de noviembre de 2013

La tentación de ser otro

Nunca subestimen la tendencia a huir de quien son.

Nos pasamos la vida intentando cumplir con las expectativas de los demás respecto a nosotros.  Gracias a Dios no lo conseguimos, todavía hay esperanza, pero lo intentamos. Empezamos desde pequeñitos cuando miramos con ansia desmedida y ojos de emoticono a la que dictamina lo adecuado o inadecuado de nuestro comportamiento. Y es ley.

Llegada la madurez biológica no nos va mucho mejor. Varias son las ocasiones en las que nos descubrimos mirando la foto que llevamos en la cartera a la cual nos tenemos que parecer. Alguien hizo bien su trabajo porque yo no recuerdo haberla puesto.

Y es entonces cuando, si pones conciencia, te observas queriendo copiar como le va al otro. Ese otro que también está intentando ser como otro. Siempre otro, siempre el otro, nunca yo. Ojalá alguien hubiera puesto también un poco de arrojo en otro pliegue de mi cartera.

Busquen en la suya y si lo encuentran, tiren la foto y celebren haberse conocido.

Yo seguiré buscando.