viernes, 22 de junio de 2012
miércoles, 20 de junio de 2012
Recién parida pero sin madre
Nos morimos en vida cuando sentimos que no tenemos nada que dar. Cuando nuestra presencia es invisible y sólo nos resta estar presente como energía sin cuerpo. Estamos pero no somos. Somos pero no estamos. Y a la vez.
Es entonces cuando el mundo se vuelve un sitio hinóspito para vivir. Cuando se nos antoja que sólo nos queda pasear nuestro cuerpo de corcho a deshora, alejándonos del camino trillado. Cuando comer a la hora de cenar y desayunar a las tres es lo único que tiene sentido. La niebla es tal, la sensación de abandono está tan presente, que sólo acordarnos de quien quisimos y no está nos conecta con la única vida que podemos imaginar. La del más allá.
Es entonces cuando, entre ese mar de niebla, te sientas pausadamente en el suelo, bajas pesadamente la cabeza, y decides que vas a hivernar.
Y todo, porque no tienes nada que dar.
Es entonces cuando el mundo se vuelve un sitio hinóspito para vivir. Cuando se nos antoja que sólo nos queda pasear nuestro cuerpo de corcho a deshora, alejándonos del camino trillado. Cuando comer a la hora de cenar y desayunar a las tres es lo único que tiene sentido. La niebla es tal, la sensación de abandono está tan presente, que sólo acordarnos de quien quisimos y no está nos conecta con la única vida que podemos imaginar. La del más allá.
Es entonces cuando, entre ese mar de niebla, te sientas pausadamente en el suelo, bajas pesadamente la cabeza, y decides que vas a hivernar.
Y todo, porque no tienes nada que dar.
sábado, 16 de junio de 2012
¿Por qué están reñidos el dinero y el tiempo?
Eres mi fijo discontínuo.
Eres mi aventura por empezar.
Eres mi deseo sin retorno.
¿Cómo es que nunca te encuentro?
¿Cómo es que cuando llego ya no estás?
¿Cómo es que sólo sé de tí por tu sombra?
Sólo en la elección está el camino.
Sólo en el camino está el destino.
Sólo el destino te elige.
¿En qué momento decidimos separarnos?
¿En qué momento decidimos no amarnos?
¿En qué momento decidimos darnos la espalda?
Cuando tu sales, yo me escondo.
Cuando yo me escondo, tu sales.
Eres mi sol, yo soy tu luna.
Eres mi aventura por empezar.
Eres mi deseo sin retorno.
¿Cómo es que nunca te encuentro?
¿Cómo es que cuando llego ya no estás?
¿Cómo es que sólo sé de tí por tu sombra?
Sólo en la elección está el camino.
Sólo en el camino está el destino.
Sólo el destino te elige.
¿En qué momento decidimos separarnos?
¿En qué momento decidimos no amarnos?
¿En qué momento decidimos darnos la espalda?
Cuando tu sales, yo me escondo.
Cuando yo me escondo, tu sales.
Eres mi sol, yo soy tu luna.
viernes, 1 de junio de 2012
Banco de amor
Una de mis íntimas amigas me hacía una vez una reflexión: ¿has pensado alguna vez la de amor desperdiciado que hay?.
Tenemos en estima a personas o más bien, nos enamoramos de personas que a su vez están enamoradas de otras personas, que a su vez están enamoradas de otras o de sí mismas...y a su vez se enamoran de nosotros personas por quien no sentimos ningún cariño especial, más allá de la ofensiva cordialidad.
A dónde va a parar todo ese amor desperdiciado? a dónde va a parar toda esa energía perdida? quiero pensar que en algún lugar existe un banco de amor no correspondido al que acudir cuando queramos pedir un préstamo de atención y cariño. Ese que no nos damos cuando invertimos en proyectos sin capital ni accionistas. Ese que nos restamos cada vez que esperamos lo que no es posible.
Seríamos capaces de pagar intereses de ego antes que tener que cerrar la compuerta de nuestro embalse de amor. Ese lugar que llenamos a base de necesidad de querer, de ilusiones generadas de la nada, de espejismos de realidad y que sin encomendarnos ni a dios ni al diablo vaciamos por alguien porque sí.
Si tan sólo supiéramos cerrar esa compuerta...quizás no haría falta que existiera ningún banco del amor no correspondido. Mientras tanto, esperemos que este también lo rescaten.
Qué caro es querer en tiempo de crisis.
Tenemos en estima a personas o más bien, nos enamoramos de personas que a su vez están enamoradas de otras personas, que a su vez están enamoradas de otras o de sí mismas...y a su vez se enamoran de nosotros personas por quien no sentimos ningún cariño especial, más allá de la ofensiva cordialidad.
A dónde va a parar todo ese amor desperdiciado? a dónde va a parar toda esa energía perdida? quiero pensar que en algún lugar existe un banco de amor no correspondido al que acudir cuando queramos pedir un préstamo de atención y cariño. Ese que no nos damos cuando invertimos en proyectos sin capital ni accionistas. Ese que nos restamos cada vez que esperamos lo que no es posible.
Seríamos capaces de pagar intereses de ego antes que tener que cerrar la compuerta de nuestro embalse de amor. Ese lugar que llenamos a base de necesidad de querer, de ilusiones generadas de la nada, de espejismos de realidad y que sin encomendarnos ni a dios ni al diablo vaciamos por alguien porque sí.
Si tan sólo supiéramos cerrar esa compuerta...quizás no haría falta que existiera ningún banco del amor no correspondido. Mientras tanto, esperemos que este también lo rescaten.
Qué caro es querer en tiempo de crisis.
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