Una de mis íntimas amigas me hacía una vez una reflexión: ¿has pensado alguna vez la de amor desperdiciado que hay?.
Tenemos en estima a personas o más bien, nos enamoramos de personas que a su vez están enamoradas de otras personas, que a su vez están enamoradas de otras o de sí mismas...y a su vez se enamoran de nosotros personas por quien no sentimos ningún cariño especial, más allá de la ofensiva cordialidad.
A dónde va a parar todo ese amor desperdiciado? a dónde va a parar toda esa energía perdida? quiero pensar que en algún lugar existe un banco de amor no correspondido al que acudir cuando queramos pedir un préstamo de atención y cariño. Ese que no nos damos cuando invertimos en proyectos sin capital ni accionistas. Ese que nos restamos cada vez que esperamos lo que no es posible.
Seríamos capaces de pagar intereses de ego antes que tener que cerrar la compuerta de nuestro embalse de amor. Ese lugar que llenamos a base de necesidad de querer, de ilusiones generadas de la nada, de espejismos de realidad y que sin encomendarnos ni a dios ni al diablo vaciamos por alguien porque sí.
Si tan sólo supiéramos cerrar esa compuerta...quizás no haría falta que existiera ningún banco del amor no correspondido. Mientras tanto, esperemos que este también lo rescaten.
Qué caro es querer en tiempo de crisis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario